Dios habla aún con las personas?

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Dios habla aún con las personas?

Mensaje  Admin el Vie Jun 17, 2011 4:51 am

Un joven de vida espiritual fue a una reunión de estudio de la Biblia en la residencia de un matrimonio amigo. Era noche de jueves. El matrimonio dividió el estudio entre oír a Dios y obedecer la palabra del Señor.
El joven no podía dejar de querer saber si "Dios aún habla con las personas".
Después del estudio, él salió para tomar un café con los amigos que estaban en la reunión familiar y que estaban discutiendo sobre el mensaje de esa noche.
De formas diversas ellos hablaban cómo Dios había conducido sus vidas de maneras tan diferentes.
Eran aproximadamente las 22 horas, cuando el joven se despidió de sus amigos y comenzó a dirigirse a su casa. Sentado en su coche, comenzó a pedir: "Dios, si aún hablas con las personas, habla conmigo. Yo te escucharé. Haré todo para obedecerte".
Mientras conducía por la avenida principal de la ciudad, tuvo un pensamiento muy extraño, como si una voz hablase dentro de su cabeza: "Para y compra un litro de leche".
Él movió su cabeza y dijo en alto: "Dios, ¿eres tú, Señor?". No obtuvo respuesta y continuó dirigiéndose para su casa. Sin embargo, nuevamente, surgió el pensamiento: "Compra un litro de leche".
El joven pensó en el pasaje de la Biblia que habla de Samuel y cómo él no reconoció la voz de Dios, y cómo Dios habló con Samuel.
!Muy bien, Dios! En caso de ser el Señor, voy a comprar la leche. Esto no parece ser una prueba de obediencia muy difícil. Total, uno podrá también usar la leche
Así que paró, compró la leche y reinició su camino a casa. Cuando pasaba por otra calle de la población, nuevamente sintió un una voz que decía: “Gira en la siguiente calle a la izquierda". Esto es una locura, pensó y pasó de largo del lugar indicado. Nuevamente sintió que debería haber girado a la izquierda... En el siguiente retorno, el giró y volvió al lugar que le había indicado esa voz dentro de su cabeza.
Medio bromeando, dijo en voz alta: "Muy bien, Dios. Lo haré". Siguió avanzando, cuando de repente sintió que debía parar. Se detuvo y miró a su alrededor. No era el mejor de los barrios que digamos, pero tampoco era una barriada de las llamadas "peligrosas". Los comercios estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban a oscuras. Las personas seguro que ya hacía buen rato que dormían..., pensó, sólo estaba encendida una luz de uno de los pisos en el otro lado de la calle...
Nuevamente, sintió algo, "Ve y dale la leche a las personas que están en aquella casa del otro lado de la calle". El joven miró la casa. Comenzó a abrir la puerta del coche, pero se volvió
a sentar.
"¡Señor, esto es una locura!“ ¿Cómo puedo ir a una casa extraña en medio de la noche?".
Una vez más, sintió que debería ir a dar la leche. Finalmente, abrió la puerta y dijo para si: "Muy bien, Dios, iré y entregaré la leche a esas personas. “Lo más que puede ocurrir es que yo parezca un loco peligroso, pero te obedeceré ahora y siempre Señor". "Sin embargo, llamaré dos veces, pero si tardan en contestar, me iré rápido".
Atravesó la calle y tocó el timbre. Pudo oír un barullo viniendo desde dentro, parecido al llanto de una criatura. La voz de un hombre sonó alto: ¿Quien está ahí? ¿Que quiere?.
La puerta se abrió antes que el joven llamara por segunda ve.
Abrió un hombre vestido con un vaquero y camiseta. Tenía un olor extraño y no parecía feliz de ver a un desconocido de pie en su puerta.
"¿Que pasa?" El joven le entrego la botella de leche. "Compré esto para ustedes". El hombre tomó la leche y corrió adentro hablando alto. Después, una mujer pasó por el corredor llevando la leche hacia la cocina.
El hombre la seguía, sosteniendo en brazos una criatura que lloraba.
Lagrimas corrían por el rostro del hombre y luego comenzó a hablar, medio sollozando: "Nosotros estuvimos oramos". Tenemos muchas cuentas que pagar este mes y nuestro dinero se había acabado.
No teníamos más leche para nuestro bebé.
Oré con todas mis fuerzas y le pedí a Dios que me mostrara una manera de conseguir leche. Su mujer gritó desde la cocina: Yo le pedí a Dios que me mandara un ángel con un poco... "
¿Ud. es un ángel?
El joven tomó su cartera y sacó todo el dinero que había en ella y lo colocó en las manos del hombre. Se dio media vuelta y se fue a su vehículo, mientras las lágrimas corrían por sus mejilla.
Él tuvo la suerte de experimentar que Dios, todavía responde a los justos.

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